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Un space sobre sexo

La cara oculta de mí mismo

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Isaac R.

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clase de primeros auxilios sexuales-gracioso.

 

Yiruma- River flows in you

 
July 03

Actitud ante las prácticas sexuales.

                                Para cualquier tipo de práctica sexual que deseemos realizar, es recomendable que tengamos una actitud natural, respetuosa y atenta con la persona con la que deseamos compartir nuestra intimidad y crear un clima de placer y gratificación. No sólo en nuestra comunicación verbal, también en los gestos y actitudes que adoptemos. Cualquier juego que deseemos proponer, cualquier fantasía que queramos desarrollar con nuestra pareja ha de ser aceptada por la otra persona para que la relación sexual se produzca en libertad y sea totalmente satisfactoria.
Del mismo modo, es bueno que consigamos una actitud desinhibida y que nos podamos expresar sin vergüenza y sin tabúes. A veces, manifestar nuestras preferencias, nuestros deseos o nuestras fantasías puede suponer una discordancia con la otra persona. Esto es normal y no nos ha de afectar negativamente. Hemos de dialogar y tratar de acercar posiciones, mostrando a la otra persona porque nos gusta esta u otra cosa o bien hemos de ceder en tal o cual aspecto o aceptar que hay una cierta incompatibilidad en nuestros gustos y deseos. No es bueno reprimir, ocultar o prescindir de cosas que para nosotros son importantes. Esa actitud errónea, contrariamente a lo que creemos, no nos acerca a la otra persona, sino que nos acabará alejando.
Un clima de confianza, desinhibición, relajación y bienestar son más efectivos que cualquier técnica, práctica, postura o destreza. Esto conviene tenerlo siempre muy presente. No se trata tanto de esforzarse por conocer las técnicas, sino de aprender a crear ese tipo de clima. Conocernos a nosotros y aprender a conocer a la otra persona, requiere de un tiempo, un interés, una dedicación y una atención que serán de muchísima eficacia para alcanzar el mayor grado de placer.
 
El objetivo fundamental de las relaciones sexuales es la obtención de placer por medio del contacto físico, la comunicación, la transmisión de afecto, la atención, la satisfacción del deseo, la vivencia del placer ajeno, etc. Sea cual sea la práctica sexual que adoptemos, el placer disminuye o no se obtiene cuando sólo tenemos como objetivo lograr un orgasmo, una eyaculación o una determinada reacción... El placer se obtiene disfrutando de cada momento, sin marcarse más metas u objetivos que la gratificación de cada instante y de las sensaciones que nos producen las caricias, los besos, recrearnos con la vista, los susurros, la cercanía de la otra persona, etc.
Otro aspecto muy importante es la limpieza  de nuestro cuerpo. Es muy conveniente habernos duchado o aseado antes de iniciar una relación sexual. El mal olor, los restos de sudor o suciedad pueden provocar sensaciones incomodas y de rechazo, que de otro modo no surgirían. Además, un buen olor y la sensación de limpieza e higiene favorecen notablemente el acercamiento a nosotros y el disfrute. Esto es aplicable tanto a hombres como a mujeres. Nuestra pareja estará mucho más deseosa de agradarnos si nuestra cercanía le resulta agradable.
En cuanto a la higiene, los genitales habitualmente están en contacto con un tipo de gérmenes para los que desarrollan defensas y no se infectan, pero para otro tipo de gérmenes no tienen esa capacidad de respuesta, por lo que fácilmente se puede provocar una infección. Así que, no sólo es agradable y conveniente una higiene constante de los genitales y, por supuesto, previa a cualquier relación sexual; también es de enorme importancia la higiene de la boca y de las manos de quien estimula. Conviene lavarse las manos con jabón para eliminar restos de suciedad y gérmenes, así como cepillarse los dientes y realizar un enjuague bucal.
Por la misma razón, conviene recordar que una vez introducido cualquier objeto o parte de nuestro cuerpo en el recto (dedos, lengua, pene, etc.) no debemos rozar otra parte de los genitales femeninos, porque el recto contiene unas bacterias con un elevado potencial de infección para la mucosa de la vagina y la uretra. En estos casos, además de ser necesaria la utilización de preservativo para introducir el pene, es deseable proceder a lavar los dedos o el objeto que se desee introducir en la vagina.
Indispensable comentar que todas las prácticas sexuales que impliquen contacto con los fluidos seminales, vaginales o anales y por lo tanto en las zonas donde estos se producen implican una práctica de riesgo en la transmisión de enfermedades sexuales, incluido el virus del VIH. Por ello cualquier práctica como el sexo oral, la penetración - ya sea vaginal o anal - requiere que tomemos las medidas preventivas adecuadas, como son la utilización de preservativo o asegurarnos de la buena salud de nuestra pareja.
Queremos insistir en otro aspecto que nos parece muy importante para proseguir la lectura de esta página. Cada persona es diferente en cuanto a gustos, deseos, fantasías, fuente de estímulos, zonas erógenas y preferencias en posturas y prácticas. Por lo tanto, nunca hemos de dar nada por hecho. Hay personas que prefieren la estimulación con la mano o con otros objetos o la penetración. Hay personas que sienten un mayor placer con el sexo oral, por el contrario otras lo obtienen con la masturbación mutua, etc. Conviene que nuestra comunicación y nuestra actitud de escuchar sean siempre una vía abierta y tolerante hacia las diferencias en gustos y prácticas. Teniendo presente que el mayor clima de placer se obtiene cuando ambas personas reciben y dan placer de forma generosa.
Para facilitar nuestra exposición en los epígrafes siguientes utilizamos la imagen de la pareja formada por hombre y mujer, pero cualquiera de las prácticas aquí expuestas se refiere también a parejas formadas por hombre y hombre o mujer y mujer. Rogamos por ello que se nos excuse esta generalización que simplifica una realidad mucho más amplia.
                                                                Fuente Cota 5.
April 19

Vaginismo.

                 

El vaginismo es la imposibilidad de realizar el acto sexual, debido a la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina. En algunos casos, las mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo siempre que no se produzca el coito.

La mayoría de las causas del vaginismo son psicológicas. La falta de información sexual o falta de comunicación, que conducen al miedo o temor; experiencias traumáticas, violación, abusos sexuales, miedo al embarazo, temor a contraer enfermedades de transmisión sexual, etc.

Tipos de vaginismo ;

El vaginismo esta clasificado en:

Vaginismo primario: Ocurre cuando una mujer nunca ha sido capaz de tener relaciones sexuales o lograr cualquier tipo de penetración. Es comúnmente descubierta en las adolescentes o hacia los 20 años, pues es cuando en el mundo occidental la mujer intenta el uso de tampones, tener relaciones sexuales o cuando va al médico para practicarse una prueba de Papanicolaou. Una mujer puede tener vaginismo y no darse cuenta de que lo tiene hasta el momento en que intenta tener una penetración vaginal. Probablemente puede pensar que la penetración debe de ser naturalmente sencilla o puede que lo ignore debido a su condición.

Algunas de las razones que lo pueden causar son:

  • Abuso Sexual.
  • Haber sido enseñada que el sexo es inmoral o vulgar.
  • Miedo al dolor asociado con la penetración, particularmente con la ruptura del himen durante el primer intento de relación sexual.


Vaginismo secundario: Ocurre cuando una mujer que previamente ha sido capaz de lograr la penetración vaginal normalmente, de repente se siente incapaz de ello. Esto puede ser por causas físicas como infecciones vaginales o trauma durante el parto, o por causas psicológicas. El tratamiento para este tipo es el mismo que para el primario, sin embargo, en estos casos, el hecho de que previamente haya podido lograr satisfactoriamente una penetración puede ser de gran utilidad para solucionar la afección más rápidamente.

Tratamiento

Existe una gran variedad de factores que pueden contribuir al desarrollo del vaginismo, estos pueden ser físicos, psicológicos o ambos, y el tratamiento requerido depende del motivo causante de la aparición de esta enfermedad. Como cada caso es diferente, es conveniente que el tratamiento sea individual.

Esta afección no empeora necesariamente por falta de tratamiento, a menos que la mujer continúe intentando la penetración a pesar del dolor. Algunas mujeres prefieren abstenerse en la práctica del sexo antes que buscar tratamiento para resolver el problema.

Aunque se han llevado a cabo pocas pruebas controladas, muchos estudios científicos prueban la eficacia del tratamiento para el vaginismo. En todos los casos en donde se ha utilizado la insensibilización sistemática, también conocida como dilatación, la tasa de éxito se estima entre el 90-95% e incluso el 100%.

Es recomendable que el vaginismo se trate tanto física como emocionalmente, ya que se trata de una enfermedad fisio-psicológica.

Según los estudios cualitativos de Ward y Ogden sobre el vaginismo (1994), las tres causas principales son:

  • miedo al dolor durante la relación sexual
  • educación estricta y religiosa en donde el sexo fue mostrado como algo malo o no se discutía
  • experiencias traumáticas en la infancia (no necesariamente de naturaleza sexual).

Muchas personas -incluso algunos profesionales- no están enterados de las dificultades emocionales que pueden estar asociadas a una mujer con vaginismo, entre las cuales se encuentran la baja auto-estima, miedos y depresión. Es importante tratar estos aspectos.

En cuanto al tratamiento físico para los espasmos musculares se pueden incluir ejercicios “sensate focus”, exploración de la vagina a través del tacto y la desensibilización con dilatadores vaginales. La dilatación consiste en insertar objetos, generalmente de forma fálica en la vagina con la ayuda de lubricantes artificiales, los objetos utilizados van aumentando gradualmente de tamaño conforme la mujer progrese, en algunos casos, el terapeuta físico aconsejará tomar medicamentos para controlar la ansiedad o relajantes musculares. Los dilatadores vaginales médicos se pueden obtener por Internet, aunque pueden resultar caros.

La mujer puede elegir el auto tratamiento en casa o buscar la ayuda de un(a) terapeuta.

fuente: Wikipedia.

March 22

dispareunia o dolor en la relación.

                      

Dispareunia

De Wikipedia, la enciclopedia libre y apreciaciones mías.

La dispareunia o coitalgia es la relación sexual dolorosa tanto en mujeres como en hombres. Abarca desde la irritación vaginal postcoital hasta un profundo dolor. Se define como dolor o molestia antes, después o durante la relación sexual.

La dispareunia masculina es mucho menos habitual que la femenina, que alcanza, según algunos autores hasta el 4% de la población; no obstante, pese a su baja prevalencia en los hombres no puede considerarse un trastorno únicamente femenino.

Dispareunia masculina

En la mayoría de los casos se refiere a dolor en la eyaculación. Por lo general se debe a infecciones en la uretra o en las vesículas seminales, en la glándula prostática o en la vejiga urinaria, si bien también por fimosis. También puede causarla el contacto con el DIU o con algunos espermicidas. En los hombres son menos habituales las causas psicológicas, como la educación inadecuada o la ansiedad por la relación. Aunque personalmente, yo, el editor de este blog no esté muy de acuerdo con esta última apreciación y creo que las causas psicológicas, tanto de educación cómo de ansiedad son igualmente tanto en hombres cómo en mujeres.

Dispareunia femenina

La dispareunia femenina a menudo aparece asociada a problemas de vaginismo, no quedando claro cuál es la causa y cuál el efecto. El dolor en las mujeres puede implicar ardor, quemadura, contracción o dolor cortante, que puede localizarse en la parte interior o exterior de la vagina, en la región pélvica o en el abdomen.

Si bien la mayoría de las mujeres han experimentado dolor en alguna ocasión durante sus actividades sexuales, para considerarse trastorno ha de presentarse de forma crónica.

Las causas pueden ser de origen orgánico: agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos  (preservativos, diafragma, dispositivo intrauterino -DIU-, espermicidas) y, en la tercera edad, vaginitis senil.

También pueden darse causas de origen psicológico: la pérdida de interés por el compañero, que puede originar una inadecuada lubricación vaginal, o la falta de excitación en el momento de la penetración, educación inadecuada o ansiedad.

February 20

disfunción erectil

                                  El ser humano es el único en su especie que ha desarrollado y dilatado la actividad sexual y con ella el coito por placer. De ahí que para el hombre sea necesaria la habilidad de mantener la erección durante un tiempo relativamente prolongado, mientras que en la mayoría de los animales, la copulación es una actividad rápida, incluso con reacciones simultáneas de erección y eyaculación.
La historia clínica y médica nos muestra que este problema está presente en la evolución del hombre pero los datos estadísticos no tienen suficiente fiabilidad. Sin embargo, hoy sabemos que la disfunción eréctil, en cualquiera de sus modalidades es un problema muy generalizado, que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo. Este dato, más las implicaciones de tipo psicológico, social y médico, lo convierten en un problema de salud pública.
La disfunción eréctil es la dificultad o imposibilidad que tiene un hombre para lograr una erección o para mantenerla. Hay diversos grados de disfunción eréctil, que van desde la imposibilidad total hasta la dificultad de mantenimiento leve. En algunos casos se puede originar solo en unas circunstancias, o bien en todas. Hay hombres que padecen la disfunción solo con un tipo de mujeres, mientras que con otras no. En algunos casos está asociada a la situación específica, por ejemplo si la excitación se produce en momentos de poca intimidad; mientras que en otros casos, se produce con independencia de las circunstancias y está más ligada al estado del propio individuo.
Como la erección es un proceso neuro-vascular, es decir, en el que intervienen tanto el sistema nervioso como el riego sanguíneo, lo primero que hay que evaluar es si el problema es de tipo fisiológico o bien es conductual o psico-social (fenómenos externos o internos a los que reaccionamos con estrés, preocupación, inhibición, tensión, etc.). Cada tipología tiene un tratamiento distinto, por eso es importante la primera evaluación y diagnóstico que trate de identificar y delimitar las implicaciones psicológicas, sociales y médicas.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los hombres con este tipo de problemática no comunican sus inquietudes, su sufrimiento y sus dudas, lo que hace imposible una labor terapéutica y su posible solución. Son una minoría los que acuden a consulta y dan los pasos necesarios para eliminar el problema; como son pocas las personas conscientes de la importancia de una salud sexual para el bienestar general. Mientras tanto, la mayoría de quienes padecen este problema es víctima de su incomunicación, de su vergüenza y de la falta de información, cuestiones que le afectan a él personalmente y también, de forma muy notable a su pareja. El se ve afectado física y psicológicamente, con una notable pérdida de autoestima y otros factores emocionales asociados, como ansiedad, depresión, desmotivación, etc. Su pareja sentirá la incomunicación y la falta de confianza como una manifestación de distancia y de desamor. El resultado es la frustración, el recelo, la pérdida de confianza y en muchos casos la separación.
Generalmente, si las dificultades solo se producen en un tipo de circunstancias, o con solo determinadas personas, el problema suele tener causas conductuales, por lo que la terapia tendrá que estar dirigida a modificar todos aquellas creencias, actitudes y comportamientos que están impidiendo el correcto funcionamiento del sistema psico-neuro-vascular. Mientras que si las dificultades son de carácter generalizado tanto de personas como de circunstancias, habrá que descartar previamente los factores fisiológicos (artritis, problemas localizados en la médula espinal, arteriosclerosis, etc.), para una vez descartados o confirmados proceder a la terapia adecuada.
Es conveniente saber que para que se produzca la erección, el sistema parasimpatico ha de entrar en acción. Esta parte del sistema nervioso periférico, que actúa sobre determinados órganos, entre ellos el pene, es el que facilita la vasodilatación de las arterias y vasos de los  cuerpos cavernoso y esponjoso activando la irrigación sanguínea del pene y la hinchazón y erección adecuadas. La erección no se produce, o se desvanece si durante el proceso en el que tiene lugar fallara cualquiera de los elementos intervinientes, como los nervios que controlan las señales, las hormonas, la vasodilatación, etc.
Pero, y esto es muy importante, también puede fallar porque existiera cualquier situación que provoque la tensión, el miedo, la preocupación, la alteración del estado de placer, provocando que el cerebro desactive el sistema parasimpático, dando la alerta generalizada y situando al hombre en estado de tensión. Esta situación hará que la musculatura del pene se contraiga y la sangre vuelva a vaciarse del pene, que regresa a un estado de flacidez.
En muchos casos en los que el problema original se debe al organismo, también falla la respuesta emocional del individuo, haciendo así más difícil la recuperación de la erección, incluso cuando se administra una medicación como la Viagra. Una mayor dosis de oxitocina (componente fundamental de la Viagra) en la sangre, ayuda a relajar la musculatura lisa y la vasodilatación, pero si al tiempo, continúan activos los mecanismos psico-sociales de estrés, tensión, miedo, etc., puede llegar a anular los efectos positivos de la Viagra.
Así mismo es muy corriente que además de un problema de erección se adhieran otro tipo de problemas como el bajo deseo sexual o de rechazo, ya que las situaciones vividas provocan la frustración y la anticipación del fracaso, produciendo en el individuo una actitud de abandono y de desinterés e incluso rechazo por las relaciones sexuales.
Factores de origen psico-social como el estrés, la ansiedad, la frustración, los sentimientos de culpa, la anticipación del fracaso, la depresión, la baja autoestima son responsables de aproximadamente un 20 por ciento de los casos de disfunción de la erección.
La ingesta continua de medicamentos  antidepresivos, tranquilizantes, antihistamínicos, reguladores de la presión arterial o el tratamiento de la úlcera, etc. pueden favorecer la disfunción eréctil.
En general, cualquier lesión vascular o nerviosa, localizada en el pene, la columna, la pelvis, próstata y zona adyacente al pene, puede provocar una disfunción en la erección. La cirugía de próstata puede ser la causa de lesiones en nervios y arterias que afectan al funcionamiento del pene, pudiendo provocar disfunción eréctil.
 
El mayor porcentaje de las disfunciones, cerca del 70%, se debe a enfermedades como el alcoholismo, la diabetes, problemas de riñón, arteriosclerosis, problemas vasculares o neurológicos. Como comentábamos antes, además de padecer la disfunción por causas fisiológicas, estas personas también padecen habitualmente los síntomas psico-sociales antes descritos (estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima).
Por lo tanto, dependiendo del diagnóstico, el tratamiento puede requerir terapia sexual, psicoterapia, terapia con medicamentos, dispositivos de vacío y cirugía. En principio es recomendable un tratamiento que sea lo menos invasivo posible. Partiendo de la terapia sexual o el control de la medicación, para llegar en último término a la cirugía, cabe recorrer muchos estadios, tratando de resolver el problema sin necesidad de realizar intervenciones que no tengan reversibilidad.
© Dolores Salinas 2004
Fuente: Cota 5.
February 01

Píldora post-coital

                     La píldora post-coital, también llamada la píldora del día después, nunca és un método anticonceptivo, sino un método de urgencia para evitar un embarazo no deseado en el que no se ha utilizado método anticonceptivo o este ha fallado.
                     No és un método anticonceptivo por la razón de que estas píldoras tienen hormonas las cúales no son recomendables , ya que tienen bastantes efectos secundarios, sobre todo de tipo gastrointestinal cómo vómitos, diarreas, retraso o adelanto de la regla e incluso mareos.
                      El plazo máximo para tomar la primera pastilla és de 72 horas después del coito, aunque en este caso lo mejor és acercarse a un centro de urgencias y tomarla lo antes posible, ya que cuánto antes se tome más eficaz resulta; siempre prescrito por personal sanitario, bien en un hospital, centro de salud, o centro de planificación familiar.
                      Si algún profesional  bien sea por cuestiones de objeción o desconocimiento de historial de la paciente no la quiere prescribir, acudir a otro ya que la obligación és relativa, aunque la mayoría no se va a oponer si lo considera necesario.
 
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