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    July 03

    Actitud ante las prácticas sexuales.

                                    Para cualquier tipo de práctica sexual que deseemos realizar, es recomendable que tengamos una actitud natural, respetuosa y atenta con la persona con la que deseamos compartir nuestra intimidad y crear un clima de placer y gratificación. No sólo en nuestra comunicación verbal, también en los gestos y actitudes que adoptemos. Cualquier juego que deseemos proponer, cualquier fantasía que queramos desarrollar con nuestra pareja ha de ser aceptada por la otra persona para que la relación sexual se produzca en libertad y sea totalmente satisfactoria.
    Del mismo modo, es bueno que consigamos una actitud desinhibida y que nos podamos expresar sin vergüenza y sin tabúes. A veces, manifestar nuestras preferencias, nuestros deseos o nuestras fantasías puede suponer una discordancia con la otra persona. Esto es normal y no nos ha de afectar negativamente. Hemos de dialogar y tratar de acercar posiciones, mostrando a la otra persona porque nos gusta esta u otra cosa o bien hemos de ceder en tal o cual aspecto o aceptar que hay una cierta incompatibilidad en nuestros gustos y deseos. No es bueno reprimir, ocultar o prescindir de cosas que para nosotros son importantes. Esa actitud errónea, contrariamente a lo que creemos, no nos acerca a la otra persona, sino que nos acabará alejando.
    Un clima de confianza, desinhibición, relajación y bienestar son más efectivos que cualquier técnica, práctica, postura o destreza. Esto conviene tenerlo siempre muy presente. No se trata tanto de esforzarse por conocer las técnicas, sino de aprender a crear ese tipo de clima. Conocernos a nosotros y aprender a conocer a la otra persona, requiere de un tiempo, un interés, una dedicación y una atención que serán de muchísima eficacia para alcanzar el mayor grado de placer.
     
    El objetivo fundamental de las relaciones sexuales es la obtención de placer por medio del contacto físico, la comunicación, la transmisión de afecto, la atención, la satisfacción del deseo, la vivencia del placer ajeno, etc. Sea cual sea la práctica sexual que adoptemos, el placer disminuye o no se obtiene cuando sólo tenemos como objetivo lograr un orgasmo, una eyaculación o una determinada reacción... El placer se obtiene disfrutando de cada momento, sin marcarse más metas u objetivos que la gratificación de cada instante y de las sensaciones que nos producen las caricias, los besos, recrearnos con la vista, los susurros, la cercanía de la otra persona, etc.
    Otro aspecto muy importante es la limpieza  de nuestro cuerpo. Es muy conveniente habernos duchado o aseado antes de iniciar una relación sexual. El mal olor, los restos de sudor o suciedad pueden provocar sensaciones incomodas y de rechazo, que de otro modo no surgirían. Además, un buen olor y la sensación de limpieza e higiene favorecen notablemente el acercamiento a nosotros y el disfrute. Esto es aplicable tanto a hombres como a mujeres. Nuestra pareja estará mucho más deseosa de agradarnos si nuestra cercanía le resulta agradable.
    En cuanto a la higiene, los genitales habitualmente están en contacto con un tipo de gérmenes para los que desarrollan defensas y no se infectan, pero para otro tipo de gérmenes no tienen esa capacidad de respuesta, por lo que fácilmente se puede provocar una infección. Así que, no sólo es agradable y conveniente una higiene constante de los genitales y, por supuesto, previa a cualquier relación sexual; también es de enorme importancia la higiene de la boca y de las manos de quien estimula. Conviene lavarse las manos con jabón para eliminar restos de suciedad y gérmenes, así como cepillarse los dientes y realizar un enjuague bucal.
    Por la misma razón, conviene recordar que una vez introducido cualquier objeto o parte de nuestro cuerpo en el recto (dedos, lengua, pene, etc.) no debemos rozar otra parte de los genitales femeninos, porque el recto contiene unas bacterias con un elevado potencial de infección para la mucosa de la vagina y la uretra. En estos casos, además de ser necesaria la utilización de preservativo para introducir el pene, es deseable proceder a lavar los dedos o el objeto que se desee introducir en la vagina.
    Indispensable comentar que todas las prácticas sexuales que impliquen contacto con los fluidos seminales, vaginales o anales y por lo tanto en las zonas donde estos se producen implican una práctica de riesgo en la transmisión de enfermedades sexuales, incluido el virus del VIH. Por ello cualquier práctica como el sexo oral, la penetración - ya sea vaginal o anal - requiere que tomemos las medidas preventivas adecuadas, como son la utilización de preservativo o asegurarnos de la buena salud de nuestra pareja.
    Queremos insistir en otro aspecto que nos parece muy importante para proseguir la lectura de esta página. Cada persona es diferente en cuanto a gustos, deseos, fantasías, fuente de estímulos, zonas erógenas y preferencias en posturas y prácticas. Por lo tanto, nunca hemos de dar nada por hecho. Hay personas que prefieren la estimulación con la mano o con otros objetos o la penetración. Hay personas que sienten un mayor placer con el sexo oral, por el contrario otras lo obtienen con la masturbación mutua, etc. Conviene que nuestra comunicación y nuestra actitud de escuchar sean siempre una vía abierta y tolerante hacia las diferencias en gustos y prácticas. Teniendo presente que el mayor clima de placer se obtiene cuando ambas personas reciben y dan placer de forma generosa.
    Para facilitar nuestra exposición en los epígrafes siguientes utilizamos la imagen de la pareja formada por hombre y mujer, pero cualquiera de las prácticas aquí expuestas se refiere también a parejas formadas por hombre y hombre o mujer y mujer. Rogamos por ello que se nos excuse esta generalización que simplifica una realidad mucho más amplia.
                                                                    Fuente Cota 5.
    April 19

    Vaginismo.

                     

    El vaginismo es la imposibilidad de realizar el acto sexual, debido a la contracción involuntaria de los músculos del tercio inferior de la vagina. En algunos casos, las mujeres que padecen vaginismo pueden gozar de los juegos sexuales, e incluso alcanzar el orgasmo siempre que no se produzca el coito.

    La mayoría de las causas del vaginismo son psicológicas. La falta de información sexual o falta de comunicación, que conducen al miedo o temor; experiencias traumáticas, violación, abusos sexuales, miedo al embarazo, temor a contraer enfermedades de transmisión sexual, etc.

    Tipos de vaginismo ;

    El vaginismo esta clasificado en:

    Vaginismo primario: Ocurre cuando una mujer nunca ha sido capaz de tener relaciones sexuales o lograr cualquier tipo de penetración. Es comúnmente descubierta en las adolescentes o hacia los 20 años, pues es cuando en el mundo occidental la mujer intenta el uso de tampones, tener relaciones sexuales o cuando va al médico para practicarse una prueba de Papanicolaou. Una mujer puede tener vaginismo y no darse cuenta de que lo tiene hasta el momento en que intenta tener una penetración vaginal. Probablemente puede pensar que la penetración debe de ser naturalmente sencilla o puede que lo ignore debido a su condición.

    Algunas de las razones que lo pueden causar son:

    • Abuso Sexual.
    • Haber sido enseñada que el sexo es inmoral o vulgar.
    • Miedo al dolor asociado con la penetración, particularmente con la ruptura del himen durante el primer intento de relación sexual.


    Vaginismo secundario: Ocurre cuando una mujer que previamente ha sido capaz de lograr la penetración vaginal normalmente, de repente se siente incapaz de ello. Esto puede ser por causas físicas como infecciones vaginales o trauma durante el parto, o por causas psicológicas. El tratamiento para este tipo es el mismo que para el primario, sin embargo, en estos casos, el hecho de que previamente haya podido lograr satisfactoriamente una penetración puede ser de gran utilidad para solucionar la afección más rápidamente.

    Tratamiento

    Existe una gran variedad de factores que pueden contribuir al desarrollo del vaginismo, estos pueden ser físicos, psicológicos o ambos, y el tratamiento requerido depende del motivo causante de la aparición de esta enfermedad. Como cada caso es diferente, es conveniente que el tratamiento sea individual.

    Esta afección no empeora necesariamente por falta de tratamiento, a menos que la mujer continúe intentando la penetración a pesar del dolor. Algunas mujeres prefieren abstenerse en la práctica del sexo antes que buscar tratamiento para resolver el problema.

    Aunque se han llevado a cabo pocas pruebas controladas, muchos estudios científicos prueban la eficacia del tratamiento para el vaginismo. En todos los casos en donde se ha utilizado la insensibilización sistemática, también conocida como dilatación, la tasa de éxito se estima entre el 90-95% e incluso el 100%.

    Es recomendable que el vaginismo se trate tanto física como emocionalmente, ya que se trata de una enfermedad fisio-psicológica.

    Según los estudios cualitativos de Ward y Ogden sobre el vaginismo (1994), las tres causas principales son:

    • miedo al dolor durante la relación sexual
    • educación estricta y religiosa en donde el sexo fue mostrado como algo malo o no se discutía
    • experiencias traumáticas en la infancia (no necesariamente de naturaleza sexual).

    Muchas personas -incluso algunos profesionales- no están enterados de las dificultades emocionales que pueden estar asociadas a una mujer con vaginismo, entre las cuales se encuentran la baja auto-estima, miedos y depresión. Es importante tratar estos aspectos.

    En cuanto al tratamiento físico para los espasmos musculares se pueden incluir ejercicios “sensate focus”, exploración de la vagina a través del tacto y la desensibilización con dilatadores vaginales. La dilatación consiste en insertar objetos, generalmente de forma fálica en la vagina con la ayuda de lubricantes artificiales, los objetos utilizados van aumentando gradualmente de tamaño conforme la mujer progrese, en algunos casos, el terapeuta físico aconsejará tomar medicamentos para controlar la ansiedad o relajantes musculares. Los dilatadores vaginales médicos se pueden obtener por Internet, aunque pueden resultar caros.

    La mujer puede elegir el auto tratamiento en casa o buscar la ayuda de un(a) terapeuta.

    fuente: Wikipedia.

    March 22

    dispareunia o dolor en la relación.

                          

    Dispareunia

    De Wikipedia, la enciclopedia libre y apreciaciones mías.

    La dispareunia o coitalgia es la relación sexual dolorosa tanto en mujeres como en hombres. Abarca desde la irritación vaginal postcoital hasta un profundo dolor. Se define como dolor o molestia antes, después o durante la relación sexual.

    La dispareunia masculina es mucho menos habitual que la femenina, que alcanza, según algunos autores hasta el 4% de la población; no obstante, pese a su baja prevalencia en los hombres no puede considerarse un trastorno únicamente femenino.

    Dispareunia masculina

    En la mayoría de los casos se refiere a dolor en la eyaculación. Por lo general se debe a infecciones en la uretra o en las vesículas seminales, en la glándula prostática o en la vejiga urinaria, si bien también por fimosis. También puede causarla el contacto con el DIU o con algunos espermicidas. En los hombres son menos habituales las causas psicológicas, como la educación inadecuada o la ansiedad por la relación. Aunque personalmente, yo, el editor de este blog no esté muy de acuerdo con esta última apreciación y creo que las causas psicológicas, tanto de educación cómo de ansiedad son igualmente tanto en hombres cómo en mujeres.

    Dispareunia femenina

    La dispareunia femenina a menudo aparece asociada a problemas de vaginismo, no quedando claro cuál es la causa y cuál el efecto. El dolor en las mujeres puede implicar ardor, quemadura, contracción o dolor cortante, que puede localizarse en la parte interior o exterior de la vagina, en la región pélvica o en el abdomen.

    Si bien la mayoría de las mujeres han experimentado dolor en alguna ocasión durante sus actividades sexuales, para considerarse trastorno ha de presentarse de forma crónica.

    Las causas pueden ser de origen orgánico: agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias, irritaciones por el material de los anticonceptivos  (preservativos, diafragma, dispositivo intrauterino -DIU-, espermicidas) y, en la tercera edad, vaginitis senil.

    También pueden darse causas de origen psicológico: la pérdida de interés por el compañero, que puede originar una inadecuada lubricación vaginal, o la falta de excitación en el momento de la penetración, educación inadecuada o ansiedad.

    February 20

    disfunción erectil

                                      El ser humano es el único en su especie que ha desarrollado y dilatado la actividad sexual y con ella el coito por placer. De ahí que para el hombre sea necesaria la habilidad de mantener la erección durante un tiempo relativamente prolongado, mientras que en la mayoría de los animales, la copulación es una actividad rápida, incluso con reacciones simultáneas de erección y eyaculación.
    La historia clínica y médica nos muestra que este problema está presente en la evolución del hombre pero los datos estadísticos no tienen suficiente fiabilidad. Sin embargo, hoy sabemos que la disfunción eréctil, en cualquiera de sus modalidades es un problema muy generalizado, que afecta a más de 100 millones de hombres en todo el mundo. Este dato, más las implicaciones de tipo psicológico, social y médico, lo convierten en un problema de salud pública.
    La disfunción eréctil es la dificultad o imposibilidad que tiene un hombre para lograr una erección o para mantenerla. Hay diversos grados de disfunción eréctil, que van desde la imposibilidad total hasta la dificultad de mantenimiento leve. En algunos casos se puede originar solo en unas circunstancias, o bien en todas. Hay hombres que padecen la disfunción solo con un tipo de mujeres, mientras que con otras no. En algunos casos está asociada a la situación específica, por ejemplo si la excitación se produce en momentos de poca intimidad; mientras que en otros casos, se produce con independencia de las circunstancias y está más ligada al estado del propio individuo.
    Como la erección es un proceso neuro-vascular, es decir, en el que intervienen tanto el sistema nervioso como el riego sanguíneo, lo primero que hay que evaluar es si el problema es de tipo fisiológico o bien es conductual o psico-social (fenómenos externos o internos a los que reaccionamos con estrés, preocupación, inhibición, tensión, etc.). Cada tipología tiene un tratamiento distinto, por eso es importante la primera evaluación y diagnóstico que trate de identificar y delimitar las implicaciones psicológicas, sociales y médicas.

    Sin embargo, la inmensa mayoría de los hombres con este tipo de problemática no comunican sus inquietudes, su sufrimiento y sus dudas, lo que hace imposible una labor terapéutica y su posible solución. Son una minoría los que acuden a consulta y dan los pasos necesarios para eliminar el problema; como son pocas las personas conscientes de la importancia de una salud sexual para el bienestar general. Mientras tanto, la mayoría de quienes padecen este problema es víctima de su incomunicación, de su vergüenza y de la falta de información, cuestiones que le afectan a él personalmente y también, de forma muy notable a su pareja. El se ve afectado física y psicológicamente, con una notable pérdida de autoestima y otros factores emocionales asociados, como ansiedad, depresión, desmotivación, etc. Su pareja sentirá la incomunicación y la falta de confianza como una manifestación de distancia y de desamor. El resultado es la frustración, el recelo, la pérdida de confianza y en muchos casos la separación.
    Generalmente, si las dificultades solo se producen en un tipo de circunstancias, o con solo determinadas personas, el problema suele tener causas conductuales, por lo que la terapia tendrá que estar dirigida a modificar todos aquellas creencias, actitudes y comportamientos que están impidiendo el correcto funcionamiento del sistema psico-neuro-vascular. Mientras que si las dificultades son de carácter generalizado tanto de personas como de circunstancias, habrá que descartar previamente los factores fisiológicos (artritis, problemas localizados en la médula espinal, arteriosclerosis, etc.), para una vez descartados o confirmados proceder a la terapia adecuada.
    Es conveniente saber que para que se produzca la erección, el sistema parasimpatico ha de entrar en acción. Esta parte del sistema nervioso periférico, que actúa sobre determinados órganos, entre ellos el pene, es el que facilita la vasodilatación de las arterias y vasos de los  cuerpos cavernoso y esponjoso activando la irrigación sanguínea del pene y la hinchazón y erección adecuadas. La erección no se produce, o se desvanece si durante el proceso en el que tiene lugar fallara cualquiera de los elementos intervinientes, como los nervios que controlan las señales, las hormonas, la vasodilatación, etc.
    Pero, y esto es muy importante, también puede fallar porque existiera cualquier situación que provoque la tensión, el miedo, la preocupación, la alteración del estado de placer, provocando que el cerebro desactive el sistema parasimpático, dando la alerta generalizada y situando al hombre en estado de tensión. Esta situación hará que la musculatura del pene se contraiga y la sangre vuelva a vaciarse del pene, que regresa a un estado de flacidez.
    En muchos casos en los que el problema original se debe al organismo, también falla la respuesta emocional del individuo, haciendo así más difícil la recuperación de la erección, incluso cuando se administra una medicación como la Viagra. Una mayor dosis de oxitocina (componente fundamental de la Viagra) en la sangre, ayuda a relajar la musculatura lisa y la vasodilatación, pero si al tiempo, continúan activos los mecanismos psico-sociales de estrés, tensión, miedo, etc., puede llegar a anular los efectos positivos de la Viagra.
    Así mismo es muy corriente que además de un problema de erección se adhieran otro tipo de problemas como el bajo deseo sexual o de rechazo, ya que las situaciones vividas provocan la frustración y la anticipación del fracaso, produciendo en el individuo una actitud de abandono y de desinterés e incluso rechazo por las relaciones sexuales.
    Factores de origen psico-social como el estrés, la ansiedad, la frustración, los sentimientos de culpa, la anticipación del fracaso, la depresión, la baja autoestima son responsables de aproximadamente un 20 por ciento de los casos de disfunción de la erección.
    La ingesta continua de medicamentos  antidepresivos, tranquilizantes, antihistamínicos, reguladores de la presión arterial o el tratamiento de la úlcera, etc. pueden favorecer la disfunción eréctil.
    En general, cualquier lesión vascular o nerviosa, localizada en el pene, la columna, la pelvis, próstata y zona adyacente al pene, puede provocar una disfunción en la erección. La cirugía de próstata puede ser la causa de lesiones en nervios y arterias que afectan al funcionamiento del pene, pudiendo provocar disfunción eréctil.
     
    El mayor porcentaje de las disfunciones, cerca del 70%, se debe a enfermedades como el alcoholismo, la diabetes, problemas de riñón, arteriosclerosis, problemas vasculares o neurológicos. Como comentábamos antes, además de padecer la disfunción por causas fisiológicas, estas personas también padecen habitualmente los síntomas psico-sociales antes descritos (estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima).
    Por lo tanto, dependiendo del diagnóstico, el tratamiento puede requerir terapia sexual, psicoterapia, terapia con medicamentos, dispositivos de vacío y cirugía. En principio es recomendable un tratamiento que sea lo menos invasivo posible. Partiendo de la terapia sexual o el control de la medicación, para llegar en último término a la cirugía, cabe recorrer muchos estadios, tratando de resolver el problema sin necesidad de realizar intervenciones que no tengan reversibilidad.
    © Dolores Salinas 2004
    Fuente: Cota 5.
    February 01

    Píldora post-coital

                         La píldora post-coital, también llamada la píldora del día después, nunca és un método anticonceptivo, sino un método de urgencia para evitar un embarazo no deseado en el que no se ha utilizado método anticonceptivo o este ha fallado.
                         No és un método anticonceptivo por la razón de que estas píldoras tienen hormonas las cúales no son recomendables , ya que tienen bastantes efectos secundarios, sobre todo de tipo gastrointestinal cómo vómitos, diarreas, retraso o adelanto de la regla e incluso mareos.
                          El plazo máximo para tomar la primera pastilla és de 72 horas después del coito, aunque en este caso lo mejor és acercarse a un centro de urgencias y tomarla lo antes posible, ya que cuánto antes se tome más eficaz resulta; siempre prescrito por personal sanitario, bien en un hospital, centro de salud, o centro de planificación familiar.
                          Si algún profesional  bien sea por cuestiones de objeción o desconocimiento de historial de la paciente no la quiere prescribir, acudir a otro ya que la obligación és relativa, aunque la mayoría no se va a oponer si lo considera necesario.
    January 24

    Eyaculación precoz

                              Desde nuestro punto de vista, la definición más acertada de "eyaculación precoz", que es como comúnmente se denomina la dificultad para controlar la eyaculación, es esta de H.S.Kaplan que hace referencia a la acción voluntaria del hombre para interrumpir el proceso eyaculatorio. La dificultad consiste, por lo tanto, en no estar en condiciones de ejercer esa voluntad, con independencia del tiempo de excitación, el grado de excitación, la(el) compañera(o) y otras circunstancias.
    La eyaculación involuntaria no tiene un origen orgánico. En la falta o dificultad de control voluntario pueden verse implicados factores de muy diversa índole: aprendizaje (información inadecuada o incompleta, educación errónea, sentimientos de culpabilidad), experiencias (relaciones sexuales con otras personas marcadas por el miedo o la ansiedad), situaciones personales (estrés, preocupaciones), causas psicológicas (baja autoestima, crisis de ansiedad), etc.
    No parece que exista un origen único, común a todos los hombres con esta dificultad. Habría que estudiar en cada caso cuales son los posibles factores que determinaron en un momento concreto una respuesta que inhibió el control de la eyaculación. Cuanto antes se trate esta disfunción, más fácil es identificar el tipo de circunstancias que la favorecen, y también impedimos que se cronifique, facilitando la terapia. Como vemos, todas ellas son de carácter personal, cultural o relacional. En definitiva, se trata de un aprendizaje inadecuado que condiciona nuestra habilidad para percibir las sensaciones placenteras en la respuesta sexual y, por lo tanto, ser capaces de controlarlas, que no de reprimirlas, a nuestra voluntad.
    No obstante, en la dificultad del control voluntario, hay ciertas creencias, sensaciones y sentimientos que viven casi todos los hombres con independencia de los orígenes de su dificultad. Son emociones, pensamientos y sentimientos asociados: suelen vivir las relaciones siempre con un alto grado de ansiedad, suelen pensar en una anticipación de un cierto fracaso, sienten un cierto miedo a hacerlo mal, una escasa confianza en la capacidad de hacer disfrutar a la compañera; creen en la necesidad de conseguir el orgasmo y eso les lleva a una cierta angustia si piensan que no lo van a conseguir.
    Una vez que se produce el primer incidente de eyaculación precoz, la forma en que el hombre interpreta ese incidente y la repetición del mismo en dos o tres ocasiones, quizá también de los mismos factores que la determinaron, puede llevar a condicionar la respuesta prematura, llegando a cronificarse y generando frustración, dudas, temor y ansiedad. Posteriormente, es precisamente ese estado de ansiedad y angustia asociadas lo que imposibilita la vivencia relajada, consciente y plena de las sensaciones que acompañan al placer de las relaciones sexuales en la fase pre-eyaculatoria, lo que impide percibir correctamente el proceso en el que se inicia la eyaculación, sus sensaciones asociadas y, por lo tanto, su control.
    Contrariamente a lo que muchos hombres piensan, la eyaculación involuntaria no deriva de la hipersensibilidad, sino de la dificultad de percibir las sensaciones. Es decir, no se eyacula involuntariamente porque "sintamos mucho", es porque no percibimos (ver apartado de Percepción) correctamente lo que sentimos. Lo que sucede es que el estado de ansiedad que se nos genera en una situación de estrés o hiperestesia se puede confundir con un exceso de la percepción sensible, es decir, se confunde el "nerviosismo" con la sensibilidad,  cuando, en realidad, ésta última no se puede experimentar plenamente si no se da una cierta relajación física y una concentración en las sensaciones adecuadas. El estado de ansiedad hace que el sistema nervioso autónomo que es el encargado de controlar las reacciones orgasmicas y eyaculatorias, se hiperactive produciendo la eyaculación sin que seamos capaces de percibirlo y, por lo tanto, controlarlo.
    Esto sucede así, con independencia de que el hombre haya sufrido eyaculación involuntaria siempre, o ésta sea temporal o situacional. Puede darse con unas mujeres y no con otras, en unas posturas y no en otras, al inicio de una relación o después de un tiempo, etc. El hecho de que los factores determinantes sean de carácter emocional, de aprendizaje y cognitivo corrobora precisamente el que la casuística y variedad de situaciones en las que se produce eyaculación involuntaria sea tan variada, porque el factor común que la desencadena reside en nuestras habilidades emocionales y cognitivas.
    La identificación de estos factores puede ayudar mucho a controlarlos y superar la "crisis" de ansiedad, angustia y temor que nos impide una vivencia relajada y consciente de nuestra sensibilidad y reacciones corporales. Respecto a la importancia de concienciar esas capacidades y las vivencias asociadas, nos remitimos a lo que ya venimos comentando a lo largo de otros apartados de la guía en los que hacemos referencia a los procesos de percepción de nuestras sensaciones y emociones e identificación de nuestras creencias actitudes o comportamientos.
    Hay una serie de creencias erróneas o ideas "irracionales" en torno a las posibles causas de la eyaculación involuntaria. Entre las más comunes se hayan:
    · Causas de tipo fisiológico;
    · Fuerte impulso sexual;
    · Relaciones con mujeres que se excitan mucho;
    · Posturas que la provocan;
    · Sobreexcitación.
    También hay creencias erróneas en los remedios:
    · El tiempo lo curará;
    · Habrá alguna medicación;
    · Es mejor distraerse pensando en otras cosas;
    · Tener relaciones sexuales frecuentes, etc.
    Todas estas creencias irracionales contribuyen a prolongar la dificultad porque por más que se trate de poner remedio, actuando según estos criterios, no se adquiere el control de la eyaculación, incidiendo de forma muy negativa en la actitud del hombre que la padece y en su estado de ánimo,  de modo que se llegará a adquirir un sentimiento de cierto abatimiento, desánimo y desesperanza, al pensar que quizá no tendrá remedio.
    Por lo tanto, una correcta interpretación e identificación del problema, situándolo en el terreno de la habilidad y técnicas de relajación y sensibilización, así como un re-aprendizaje de las mismas por medio de terapia, ahorraran un sufrimiento innecesario al tiempo que paulatinamente reducirán los niveles de ansiedad producidos por el fracaso de otras terapias. Antes de iniciar una terapia, conviene descartar cualquier otro tipo de problemas, tanto en el hombre como en la compañera, que hagan difícil o imposible el tratamiento de la eyaculación precoz, siendo necesario el tratamiento previo de esa disfunción.
    El primer paso para iniciar una terapia de control de la eyaculación consistirá en examinar nuestras propias creencias respecto de la sexualidad (masculina y femenina); de las relaciones sexuales (caricias, coito, masturbación, etc.); de nuestra actitud ante la dificultad (identificación, deseos de superarla); de nuestro nivel de comunicación con la pareja; de nuestra educación y nivel de información, etc.
    Si el hombre tiene la creencia de que su sexualidad se "mide" en función de la rapidez de la erección, su duración y el número de coitos que es capaz de experimentar, es muy probable que también piense que la mujer tiene esa expectativa sobre él, por lo que se estará exigiendo, aunque lo haga de forma inconsciente, un nivel de "respuesta" que en ocasiones le puede llevar a la frustración. Esa creencia errónea, puesto que la sexualidad ya hemos visto que es algo muchísimo más amplio y complejo, le lleva a esa autoexigencia. Si, además, supone que la mujer ha de llegar al orgasmo siempre que se tiene coito, y que esa es la meta de cualquier relación sexual, también se estará incurriendo en un error, porque sabemos que ni es necesario llegar al orgasmo para quedar satisfecho y tener una relación sexual placentera, ni en el cien por cien de los casos la mujer llega al orgasmo por los mismos medios ni en las mismas circunstancias.
    Desmontar este tipo de creencias y otros similares es fundamental para adoptar una actitud más amplia, menos condicionante de la sexualidad, que nos permita abordar la disfunción desde una perspectiva adecuada que favorezca la vivencia placentera de otros aspectos de nuestra sensibilidad y percepción que contribuyan decisivamente en la relajación y concentración adecuadas para poder concienciar todos los procesos de respuesta sexual nuestros y de nuestra compañera (atracción, deseo, erogenización, excitación, lubricación, erección, meseta, orgasmo, eyaculación, relajación) y por lo tanto nos enseñen a controlar la eyaculación.
    © Dolores Salinas 2004
    Fuente; terapia sexual  cota 5.
    January 17

    El imprevisible mundo virtual

                            Me gustaría dedicar este space al mundo de la sexualidad y sus múltiples problemas, algo de las pocas cosas que soy creyente y muy practicante Sonrisa, pero esta entrada voy a cambiar un poco y dedicarla a este curioso e imprevisible mundo virtual en el que sin ver a nadie, las personas más sensibles pero no idiotas- cosa que a menudo se suele confundir- tenemos una tendencia en ser mucho más confiados cuándo en la vida real somos todo lo contrario y "confiamos" en personas que ni vemos, ni sabemos quien escribe y que incluso nos podemos topar con el mismísimo diablo con cara de ángel, o por lo menos con cara de buena persona.
                          A veces me pregunto cómo podemos confiar en alguien con un medio que reune todos los requisitos anteriormente mencionados a no ser que tengamos webcam, cosa que és una ventaja pero también una desventaja ya que coarta de estar uno cómo le dé la gana.
                          Por otra parte me resulta igual de curioso esos spaces que tienen tropecientos mil amigos y sin embargo esas personas no tienen ni un solo comentario con nadie ni los supuestos amigos con ella tampoco Pensativo, ¿de dónde sacan los amigos?, ¿para que tienen el space? ¿acaso és un space que sirva de "tapadera" de algo?; me quedo muy sorprendido cuándo entro y veo algo así, aunque eso en realidad me importe el mismísimo pimiento que las vidas ajenas, a no ser para dar una opinión lo más acertada posible sobre un problema que esa persona esté solicitando, o algo interesante sobre lo que merezca la pena comentar.
                          A veces este medio nos idiotiza hasta el punto de crearnos vínculos un poco fuertes con supuestas personas en las que "creemos" y que ni siquiera esos vínculos se nos crean con nadie en la vida real, aunque conscientemente supongamos que detrás de esa supuesta persona se escondan intereses poco lícitos.
                          Pero siempre de las situaciones negativas se sacan positivas, és lo bueno de esta vida en la que nunca dejamos de aprender y aunque hace tiempo que lo hayamos aprendido parece que nos gusta tropezar y tropezar, porque cuándo el ser humano no tenemos problemas con algo o alguien nos tenemos que complicar la vida para ser relativamente felices o infelices, ya que para mí ambas palabras van ligadas y a veces la infelicidad és una forma de felicidad, porque en ese momento no nos apetece realmente ese supuesto estado en lo que todos conocemos por felicidad. La infelicidad hasta cierto punto forma parte en nuestra mente y nunca seríamos felices sin esa contrariedad que en ciertos momentos de nuestra vida és necesaria provocada por nuestros sentimientos.
                          Pero bueno, volviendo al tema; todos sabemos que a veces el mundo virtual és así, aunque no debiera de serlo, porque ciertos individuos/as escondidos tras una pantalla se quitan la máscara y sacan a pasear el monstruo que llevan dentro, pensando en la imposibilidad de pillarles cuándo son capaces de hackear lo ajeno y manipularlo; que nada más lejos de la realidad, cuándo és más fácil pillar a alguien en este medio, que en la mismísima calle, aunque ellos no lo sepan. Ramón P.
    January 16

    Trastornos del deseo sexual.

                             Hay dos tipos de trastorno, la inhibición del deseo o deseo hipoactivo y el deseo hiperactivo o exceso de deseo.
    En ambos casos la línea que diferencia el límite entre lo que sería un trastorno y lo que está dentro de lo "normal", es muy sutil. Lo que para unas personas es normal, para otras es exagerado o es muy reducido, por lo tanto para llevar a cabo un diagnóstico de estas características lo primero que hemos de tener en cuenta es el propio sentimiento de la persona que lo padece.
    Así mismo, las relaciones de pareja suelen suscitar diferencias en ese sentido. Suele suceder que uno de los dos miembros tiene mayor frecuencia de deseo que el otro. En cualquier caso el sentimiento personal o de la pareja de que hay poco deseo o demasiado deseo, ya es un conflicto que conviene solucionar.
    La disfunción más habitual es la falta de deseo. En términos generales llamamos trastorno del deseo por inhibición a la disminución o ausencia prolongada de motivación sexual en sus modalidades de fantasías y deseo de la actividad sexual, cuando cursan estos síntomas con sentimientos de angustia o dificultades de relación.
    La motivación sexual, la capacidad de erotizar una situación y transformar el ánimo en deseo sexual es un proceso psico-social que puede funcionar de forma inconsciente o consciente dependiendo del individuo. Hay muchos factores que intervienen en la aparición de la motivación: un buen estado de salud física y mental; unas buenas relaciones; una autoestima adecuada; un entorno grato; un buen estado anímico; unas relaciones interpersonales satisfactorias, etc. son elementos que nos afectan positivamente, mientras que su ausencia y cómo vivimos esa ausencia, es decir, la interpretación de esa vivencia, puede provocar en nosotros la desmotivación erótica.
    Al igual que con otros trastornos, la inhibición del deseo o el bajo deseo sexual pueden tener un carácter primario, porque suceden desde la adolescencia y puede ser debido a un trauma en la infancia; o pueden ser de carácter secundario o adquirido a lo largo del tiempo.
    La mayor parte de las personas que acuden a consulta por padecer trastorno del deseo sexual, acuden porque eso les ha llevado a una crisis de pareja. Sin embargo, las personas que aún no teniendo pareja, sufren este tipo de problemas y lo hacen en silencio, mostrando una apatía generalizada pueden estar enquistando un problema que les afecta a su bienestar personal y, posiblemente en las relaciones para una futura pareja, siendo muy recomendable que examinen las razones de su malestar.
    Por otra parte, se puede producir una cierta apatía, derivada de la rutina y aburrimiento en las relaciones sexuales con la pareja y continuar un nivel de deseo "normal" hacia otras personas.
    El diagnóstico pasa, como es lógico, por identificar la tipología y si está originado por otro tipo de enfermedades asociadas (depresión, medicación, cirugía, problemas endocrinos, etc.); deriva de la relación de pareja; de la actitud del individuo o es consecuencia de otras disfunciones sexuales (erección, eyaculación precoz, anorgasmia, insatisfacción, etc.). Si se da el caso de que hubiera alguna enfermedad o disfunción causal, deberá tratarse primero aquella y proceder, después a la atención de la inhibición, si es que no se ha superado con la terapia previa.
     
     fuente; consulta y terapia sexual cota 5.